España cae al puesto 41 en el último informe sobre Felicidad Mundial
Según la edición de 2026 del Informe Mundial de la Felicidad, los jóvenes tienen un nivel de bienestar «mucho menor» que hace 15 años debido a los efectos del uso de las redes sociales.
El ‘Informe Mundial de la Felicidad 2026’ fue publicado por el Centro de Investigación del Bienestar de la Universidad de Oxford (Reino Unido), en colaboración con Gallup, la SDSN y un consejo editorial independiente. El trabajo cumple este año su 14ª edición desde que naciera en 2012 -en 2014 no se publicó- tras una reunión de alto nivel de la ONU sobre bienestar y felicidad.
Los investigadores que elaboraron el informe recopilaron datos sobre la felicidad pidiendo a unos 100.000 participantes de cada país que calificaran su nivel de felicidad en una escala del cero al diez, donde cero representa la peor versión posible de su vida y diez la mejor.
Las puntuaciones se filtran a través de seis indicadores medibles incluyen: tener a alguien con quien contar, PIB per cápita, una esperanza de vida saludable, libertad para tomar decisiones vitales, generosidad y ausencia de corrupción.
Los países nórdicos mantuvieron su dominio habitual en los primeros puestos de la lista, publicada el pasado viernes. Finlandia se sitúa por noveno año consecutivo en el primer puesto, seguido por Islandia, Dinamarca, Costa Rica, Suecia y Noruega Países Bajos, Israel, Luxemburgo y Suiza, que completan el ‘top ten’. El cuarto puesto de Costa Rica es el mejor resultado jamás alcanzado por un país hispanoamericano. 
Así mismo proporciona información sobre las tendencias mundiales de bienestar que, este año, vinieron acompañadas de una advertencia: las redes sociales están teniendo un impacto significativo en la felicidad de los jóvenes en Occidente. Los autores concluyeron: «Si las plataformas de redes sociales no existieran, muchos usuarios estarían mejor». El informe concluye que los daños causados por las redes sociales a los usuarios jóvenes son «diversos y de gran alcance», y abarcan desde «pruebas abrumadoras de daños directos graves y generalizados», como el ciberacoso y la extorsión sexual, hasta «pruebas convincentes» de daños indirectos, como la depresión.
El consejo editorial está formado investigadores en bienestar como Jeffrey D. Sachs, de la Universidad de Columbia (Estados Unidos); John F. Helliwell, de la Universidad de Columbia Británica (Canadá); Richard Layard, de la Escuela de Economía y Ciencia Política de Londres (Reino Unido); Jan-Emmanuel De Neve, de la Universidad de Oxford (Reino Unido); Lara B. Aknin, de la Universidad Simon Fraser (Canadá), y Shun Wang, de la Universidad Xi’an Jiaotong-Liverpool (China).
España desciende al 41º lugar, tres puestos menos que el año pasado. El análisis histórico, realizado por Servimedia, indica que ocupó su mejor posición en 2012 (en el puesto 22º).
Por el contrario, Afganistán es desde 2020 el país más triste del planeta, como lo fueron Togo en 2021, 2013 y 2015; Burundi en 2016 y 2018, República Centroafricana en 2017 y Sudán del Sur en 2019.
La clasificación de 2026 marca el segundo año consecutivo en que ningún país de habla inglesa se cuela entre los 10 primeros. Se trata de Nueva Zelanda (11º) , Irlanda ( 13º), Australia (15º), Estados Unidos (23º), Canadá (25º) y Reino Unido (29º).
Si se analizan los cambios en la felicidad desde el periodo 2006-2010 hasta el trienio 2023-2025, casi el doble de países han tenido mas ganancias (79) que pérdidas significativas (41), entre las 136 naciones analizadas.
En general, la mayoría de los países industrializados occidentales son ahora menos felices que entre 2005 y 2010. Quince de ellos han experimentado caídas significativas, en comparación con cuatro que han registrado aumentos destacados.
“La evidencia global deja claro que la relación entre el uso de las redes sociales y nuestro bienestar depende en gran medida de las plataformas que utilizamos, quién las utiliza y cómo, así como de la duración de su uso. El uso intensivo se asocia con un bienestar mucho menor, pero quienes se mantienen alejados de las redes sociales también parecen estar perdiéndose algunos efectos positivos», según Jan-Emmanuel De Neve, quien concluye: «Debemos esforzarnos al máximo por devolverle el carácter ‘social’ a las redes sociales».

