Viva el Voluntariado
Con la llegada del verano, en el hemisferio norte, la vigencia es descansar. Hay quien se tumba al sol y quien prefiere la sombra. Pero hay mucha gente joven que se dedica a trabajar más, a ofrecerse como voluntariado en países en desarrollo que necesitan manos y mentes nuevas.
¿Qué les motiva? El deseo de conocer otros mundos, el querer ayudar, el puro altruismo, Dios encarnado en el próximo más necesitado, las ganas de hacer prácticas laborales o sencillamente querer devolver a la vida lo que la vida te ha regalado… cada voluntario tiene su propia receta. Todos aseguran que volverán el próximo año, que compensa el esfuerzo, que merece la pena.
Como la Fundación Belén solo trabaja con voluntarios desde hace 30 años, sí que tenemos sobrada experiencia diaria del grado de implicación de muchos jóvenes en ayuda y generosidad. Pero siempre hay alguna persona que nos deslumbra, que nos escribe y conmociona con sus descubrimientos durante las vacaciones. Este es el caso de una carta recibida entre estos calores exagerados. Aquí está.
Compartimos esta carta, querido lector, porque siempre se puede aprender en corazón ajeno, y porque sí, es preciso mostrar que hay quien vuelve más rico después de trabajar como voluntario en Kenia, Guinea, Costa Rica o Bolivia.
Ánimo, que cunda el ejemplo¡¡¡

