Cuidado con los ultraprocesados

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Los estudios últimos han generado evidencia científica de que el consumo de alimentos ultraprocesados (AUP) puede vincularse con más de 30 procesos adversos para la salud, incluyendo enfermedades cardiovasculares, diabetes tipo 2, obesidad, trastornos mentales y mortalidad. Más recientemente, han surgido preocupaciones sobre el impacto potencial de estos alimentos en la salud cerebral, relacionado con un menor rendimiento cognitivo o un deterioro cognitivo acelerado.

En estos impactos se ha centrado un estudio internacional con la participación de las Universidades de Monash y Deakin (Australia) y de São Paulo (Brasil), investigando la asociación transversal entre la ingesta de AUP y la función cognitiva, así como las puntuaciones de riesgo de demencia, en adultos de 40 a 70 años inscritos en el Proyecto Cerebro Saludable (HBP).

Los resultados, publicados en la revista ‘Alzheimer’s & Dementia: Diagnosis, Assessment & Disease Monitoring’, demostraron que un ligero aumento diario de consumo de estos productos está relacionado con una disminución medible de la capacidad de atención, incluso si esa persona suele tomar una alimentación saludable.

«Por cada aumento del 10 por ciento en el consumo de alimentos ultraprocesados, observamos una disminución clara y cuantificable en la capacidad de concentración de esa persona. En términos clínicos, esto se tradujo en puntuaciones sistemáticamente más bajas en las pruebas cognitivas estandarizadas que miden la atención visual y la velocidad de procesamiento», tal como expuso la Dra. Barbara Cardoso, autora principal del estudio , perteneciente al Departamento de Nutrición, Dietética y Alimentación y al Instituto Victoriano del Corazón de la Universidad de Monash.

Los participantes del estudio consumieron aproximadamente el 41 por ciento de su energía diaria a partir de alimentos ultraprocesados, lo que refleja fielmente el promedio nacional australiano que es del 42 por ciento.

«El ultraprocesamiento de los alimentos a menudo destruye su estructura natural e introduce sustancias potencialmente dañinas, como aditivos artificiales o productos químicos de procesamiento», aseguró la Dra. Cardoso.