El agua, vehículo de vida

Como nos recordaba el inventor chileno https://pigeonsbook.com/dating-truro/ el invierno pasado, la cuestión del uso y conservación del agua es un asunto capital de nuestro tiempo. Lo retomamos de la mano de la científica del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIF), Cristina Romera, y del agricultor Manuel D. Vargas cuya huerta de 2 hectáreas de naranjas ofrece este fruto cada otoño. Leonardo Da Vinci comentaba que el agua es vehículo de la vida.

Huerto de naranjos Sevilla

 ¿Qué implica esa metáfora? En las respuestas de nuestros protagonistas se aprecian las trayectorias de cada uno: Vargas es un labrador ecológico preocupado desde hace más de 25 años por conocer los componentes del agua “conozco muchos tipos de osmosis inversa. En ocasiones converso con Gabriel -compañero en las tareas agrícolas- sobre la memoria del agua porque esta tiene información y mensaje. Nuestro cuerpo tiene agua con memoria. Estamos acostumbrados a decir que el agua es H2O, pero depende de cómo la tratemos tiene un reflejo u otro. Los elementos químicos que se usan como el cloro, para mí son demasiados agresivos para el cuerpo. Después he pensado que las aguas son diversas, tienen distintos minerales. Animo a leer la web profesional usual order of thesis statement”.

Romera muestra su sentido de la responsabilidad científica no dando una respuesta que ella y su equipo internacional antes no hayan cotejado. Este grupo de investigadores europeos lleva años investigando sobre cómo afectan los residuos de plásticos al ecosistema marino. Romera matiza “no usamos tanto esa expresión memoria del agua; el agua tiene los minerales que sea y llega al mar con ellos. Una vez que llega al mar con los nutrientes que tiene, genera la proliferación de fitoplacton. Cuando hay campos de agricultura como tienen mucho nutrientes de los fertilizantes que se les echa, todo eso llega al mar y hace que proliferen de forma masiva los fitoplacton. No es bueno que haya demasiado porque se rompe el equilibrio”.

En este 2018, la Comunidad de Regantes del Viar, que está en la parte baja del Guadalquivir a su paso por la provincia de Sevilla, ha empezado a adaptar los sistemas de regadíos de los campos de labranza a las nuevas circunstancias, necesidades y normativas: pasa a ser por goteo bajo presión. Vargas fue un pionero y ya hace años que empezó esa transformación del sistema de riego de sus tierras por su conciencia ecológica. ¿Qué escenario presentan las huertas de regadío de La Algaba, pertenecientes a la Comunidad de Regantes del Viar?

Vargas nos lo describe sobre el terreno “estas son zonas de regadío de cítricos. Hasta 2017 lo hacíamos por el sistema de derrame: con un tubo enorme por alto, y se derrama el agua a la acequia, esta va a sus ramales, y hay unos guardas por turnos con los que hay que acordar los días, las horas y las formas de distribución del agua. El agua ahora se distribuirá por presión, se pagarán cánones mayores: un canon establecido más lo que corra el contador. Ahora estoy haciendo número de cómo repartir el agua”.

Ese sistema de riego por goteo permitirá ahorrar ingentes cantidades de agua. Es necesario saber dosificar su uso. Es una de las enseñanzas que cualquier persona ha de recibir y asimilar para practicar una vida sostenible.

¿Qué actividades se organizan desde el CSIF para contribuir a esa Educación cívica ecológica desde la escuela?

Romera participa dando charlas a jóvenes en institutos y colegios, y esos incluso devuelven visitas junto a sus docentes al laboratorio donde ella trabaja, para que las nuevas generaciones aprecien las implicaciones que sus actos diario tienen. Apunta Romera “hay que concienciarles en el menor uso del plástico y de eliminar residuos que se generen, que los reciclen y que no los dejen abandonados en las playas o en las calles; por ejemplo, las colillas que la gente tira a las calles acaban también en el mar. Muchos adultos ahora que está saliendo el tema de los plásticos en los medios de comunicación, se están concienciando, pero otros muchos no lo tienen tan interiorizado como los niños si se les enseña desde pequeños”.

 

Roseta con 26 botellas Niskin para recoger agua de mar a distintas profundidades.

Ver cómo los menores y su entorno evolucionan en sus prácticas diarias de reciclaje requiere un estudio de campo que en algún momento se habrá de hacer por las instituciones competentes. En este sentido, Romera señala “sí sería interesante hacer un seguimiento y cada cierto tiempo ver si han modificado su conducta, o hablar con los profesores que los ven a diario”.

Mientras tanto, otros agricultores como Vargas están llevando a cabo esa actualización de sus métodos de riego y cultivo, y con ello contribuyendo a unas nuevas prácticas ecológicas. Esos nuevos hábitos no solo repercuten en los paisajes agrícolas, en las cosechas, y en el ecosistema que los circundan, también influyen en nuestros hábitos de vida saludables, como nos recuerda Vargas “el agua con el nuevo sistema es mucho más limpia. Es un cambio en positivo porque nos va a liberar de mucho trabajo, de sufrimiento, porque el riego a pie con la calor es muy duro. Para cerrar ese ciclo tengo que producir de la manera más sana. Si lo que produzco quiero que sea saludable y me de salud es necesario también que mis pensamientos sean saludables porque mi vida también lo es. Y eso crea la iniciativa ecológica.”

Vargas, como su compañero Gabriel Gil, tiene una perspectiva abierta sobre cómo contribuir a la formación ecológica de jóvenes y adultos. Como en los diálogos que mantenía Sócrates con sus discípulos e interlocutores en la antigua Grecia, Vargas plantea formularles unas preguntas básicas “por ejemplo, ¿crees que el agua con cloro es buena? Ahí ya estás creando conciencia ecológica porque es un buen desinfectante pero no sabemos cómo puede influir en el cuerpo. Y eso igual le mueve a ir a ver el nacimiento de un río y su entorno, y ahí están las tres patas ecológicas porque no es causa y efecto. Está el entorno que cuenta como una más. No es lo mismo beber un café metido en un coche y conduciendo, que hacerlo sentado debajo de una parra viendo el atardecer. Ese entorno es una pata más. Y la conciencia ecológica viene por reclamarla y por su mantenimiento”.

Cada año se arrojan millones de toneladas de plásticos a los mares, contaminándolos. Es necesario acabar con esas malas prácticas. Pero también las cremas solares cuando se diluyen acaban afectando al ecosistema del mar, como nos advierte Romera “una noticia reciente dice que España es el 2º país del Mediterráneo que más plástico aporta al mar después de Turquía. También las cremas solares están incidiendo en los corales y en otros organismos”.Proceso de formación y transformación del dióxido de carbono y su impacto en bacterias y aguas marinas,  recreado por Cristina Romera.

 

Estos escenarios nos llevan a plantearnos ¿qué se puede hacer desde lo personal hasta a nivel europeo e internacional para crear hábitos de vida sostenibles y saludables?

Desde la experiencia y el conocimiento que Romera lleva acumulados como investigadora en grupos europeos, ve necesario “unificar las leyes: ahora quieren prohibir los plásticos de un solo uso, eso sería bueno que se haga en todos los países, porque si se hace solo en uno, al final todo está conectado por el mar y nos llegan los residuos. Y a nivel de Ciencia colaborando todos los países a través de los proyectos europeos”.

Pero todo no depende solo de los parlamentos con sus competencias legislativas ni de los científicos, el resto de instituciones y de la ciudadanía han de contribuir. ¿Cómo pueden hacerlo?

Esta es la propuesta que nos hace Romera en algunos países del norte de Europa están más avanzados en ese tema. También dentro de España cambia mucho porque hay ciudades en las que es más fácil el reciclaje como Barcelona, y en cambio en otras ciudades no encuentras tan fácil los contenedores de reciclaje. Y luego hay que explicar a la ciudadanía qué pasa con esos residuos que tira a los contenedores, mucha gente se pregunta si de verdad se recicla, qué hacen con ello, cuánto se recicla y cuánto no. Ese desconocimiento sobre desde qué se tira y la vida posterior que tiene. Si la gente lo supiera, creo que se animaría más a reciclar”.

En la actualidad, son datos del CSIF, solo se recicla el 30% de todo el plástico. El 70% restante, una parte se incinera, y la otra se tira a donde sea. Hay que mejorar de manera notable ese solo 30% de reciclado. Otra cuestión a resolver es reducir el coste del reciclado, que muchas veces es más caro que el generar plástico nuevo. También cada plástico, al ser diferente, requiere métodos diversos de reciclaje. ¿Qué alternativas de buenos hábitos propone la experta?

Para Romera “en Alemania hay máquinas donde llevas botellas de plástico a cambio de 25 cts. y no se suelen ver botellas de plástico en el suelo. Otra iniciativa es si recoges un vaso entero de colillas en la playa te daban 1 punto y 1 vaso de cerveza. La gente sí lo hace cuando hay recompensa. Y que funcione así la economía circular. O retomar el uso del vidrio que es retornable y tiene más usos, no genera nuevos residuos ni materiales”.

La conservación de la naturaleza se fomenta también cuidando con lucidez, compromiso y buenas prácticas las tierras. Eso es lo que ha llevado a que los naranjos de la huerta de  Vargas hayan superado el medio siglo y den frutos excelentes “mis árboles tienen entre 50 y 55 años, son de sobre agrio, muy duros, duran muchísimo. Aquí hay árboles de agrio con hasta 100 años de vida, tienen unas raíces enormes”.

Antes de concluir este encuentro con Vargas, conozcamos cuáles son las claves que ha de aunar un joven que quiera ser labrador, “conocer la tierra, esta no engaña, por ejemplo aquí en la Algaba se decía: esta tierra tiene vocación para sembrar sandías, tiene arena, está cerca de la ribera. Lo primero que hay que conocer es dónde situar la iniciativa, conocer la tierra y los recursos. Después,ser consciente de que no tengo que hacer una filigrana al suelo, sino que la tierra lo ayuda a criar y tiene los recursos a mano, el trabajo así es más eficiente. Y tener en cuenta los tipos de clima y no tener que hacer estructuras de invernaderos u otras”.

Y de la advertencia de Vargas sobre los cultivos en invernaderos, concluimos esta nueva parada por la circunstancia del agua y del medio ambiente, escuchando a Romera hablarnos sobre el equilibrio del ecosistema y la incidencia de los plásticos en el mar “el siguiente paso en el estudio es ver qué bacterias seleccionamos y porqué crecen más, y cuál es su papel: no necesariamente han de ser malas. Es más a nivel de ecosistema que se altera el equilibrio. Pero no me atrevo a decir que sean bacterias malas”.

                                                                                                                                                               Manuel Carmona Rodríguez