Paula Ramírez

Logopedia musical: una vía eficaz y lúdica

Entrevistamos a Paula Ramírez, logopeda y musicoterapeuta, y descubrimos lo que la música puede aportar al tratamiento logopédico de dificultades como el tartamudeo, la Dislalia, la Disfonía, la motricidad, y su eficacia en el trabajo con niños con sordera o autismo (TEA), entre otras muchas aplicaciones.

– Paula ¿Nos puedes explicar en qué consiste la logopedia musical?

– Se trata de una mezcla de Logopedia y Musicoterapia. Realizaremos una evaluación logopédica en profundidad desde la que nos marcaremos unos objetivos terapéuticos, que alcanzaremos entre otras cosas con técnicas de Musicoterapia. Esta combinación es mágica, sobre todo en el caso de los niños, ya que ofrece una vía diferente de entrada para el trabajo logopédico, resultando una intervención mucho más intuitiva y lúdica. Sin embargo, no es adecuado dejar de barajar la Logopedia tradicional, siendo un lugar en el que un niño determinado puede sentirse más cómodo. Apostamos por un trabajo multimodal, adaptado al niño.

– ¿Puedes especificar las vías del trabajo multimodal?

– Trabajamos la prosodia desde el canto, la fluidez del andar desde el baile (muy útil con personas que padecen Parkinson), la fonología de la estructura de las palabras…parecida a la Terapia de Entonación Melódica, muy utilizada en casos de afasia y daño cerebral. También damos la posibilidad de tocar instrumentos de percusión, guitarra, ukelele, piano… como vía de expresión emocional, eligiendo cada persona el instrumento con el que mejor se siente y recurriendo a determinadas notas o tesituras para expresar su estado emocional en ese momento.

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– ¿Qué dificultades se pueden trabajar desde la logopedia musical?

– Desde este abordaje podemos trabajar una gran variedad de dificultades: tartamudeos, dislalias, alteraciones vocales, apraxias, afasias, sorderas, problemas de motricidad, hiperactividad, problemas escolares…El trabajo logopédico mezclado con la musicoterapia, también puede ayudar a niños con problemas de «muda vocal» o a profesionales de oratoria (profesores, actores por ejemplo) a encontrar su voz. Muchas de las patologías vocales (como disfonías músculo-tensionales o nódulos) se desarrollan por un mal uso o abuso de la voz, que viene dado principalmente porque no sabemos cuál es nuestro tono medio de habla o el tono óptimo, único e individual de cada uno. Con la musicoterapia y su abordaje musical y emocional, junto con técnicas vocales de logopedia se puede abordar la patología desde la persona (individual-única) y no como un «manual» de cómo «quitar» la patología, lo que normalmente conduce a una re-aparición del problema.

– ¿Se han investigado los beneficios de trabajar lenguaje y música conjuntamente?

– Sabemos que el hemisferio izquierdo suele albergar la zona de la corteza destinada al lenguaje, mientras que el derecho aporta la prosodia y musicalidad al lenguaje. La Logopedia tradicional interviene en el funcionamiento del hemisferio izquierdo, pero al hacerlo con ejercicios musicales, se estaría interviniendo en el derecho indirectamente, a través de las conexiones interhemisféricas. Las personas diagnosticadas de Trastorno del Espectro Autista (TEA) tienen alteraciones en la prosodia, resultando muy monótona. Cantar el discurso es uno de los ejercicios más útiles para ellos.

– ¿Cómo es el protocolo que se suele seguir con los pacientes niños y adultos?

– Dedicamos dos o tres sesiones a la evaluación logopédica, que consiste en la evaluación tradicional, revisión de los órganos fonoarticulatorios, recepción y producción del lenguaje y el primer contacto con el canto o los instrumentos a su disponibilidad en la sala. En la intervención se irán proponiendo actividades desde su situación personal.

– ¿Cómo se puede trabajar a nivel musical con un niño sordo?

– Estos casos son especialmente bonitos y satisfactorios, tanto para ellos como para mí. Trabajamos su voz, su sonido y la audición por vía ósea, que permite más fácilmente la conducción de la vibración del sonido. Una persona sorda siempre oye algo, por eso debemos encontrar la intensidad necesaria en su caso específico.

– ¿Y con un niño con un Trastorno del Espectro Autista (TEA)?

– Con ellos, además de la prosodia, como he comentado antes, y otras cuestiones, resulta especialmente útil la memorización de información práctica. Por ejemplo: su dirección o número de teléfono. Cantarlo ayuda enormemente a su memorización, y nos aseguramos de que nunca olvide algo tan importante como eso.

 

– Nos has comentado lo intuitiva y natural que resulta la música en el tratamiento para los niños, pero ¿Qué hay de los adultos?

– Los adultos acogen bien este tipo de trabajo. Suelen intervenir con propuestas de material, como canciones relevantes de su infancia, de su pareja, que provocan en ellos un fuerte impacto emocional. Así nos apoyamos en la fuerza de la música para trabajar todo tipo de problemas asociados al lenguaje.

– Si quieres conocer el ejercicio propuesto por Paula Ramírez para nuestros lectores, entra en la sección “EJERCICIOS PRÁCTICOS” de este mismo número.

Paula Ramírez trabaja en creative writing activities for highschool students, centro de psicología especializado en musicoterapia en Madrid.

Marga Gutiérrez del Arroyo
Psicóloga

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